¿Cómo lidiar con los arrebatos de ira en un niño? 10 reglas del método Montessori

Как бороться со вспышками гнева у ребенка? 10 правил метода Монтессори

En la primera infancia, un niño a menudo tiene caprichos incontrolables; son fáciles de reconocer, pero por alguna razón, muchos padres reaccionan de manera incorrecta. Hace unos minutos, no había ni una sombra de descontento en el rostro de un bebé de 3-4 años, pero ahora estalla en llanto, lanza objetos y grita sin motivo, y el padre se para como golpeado por trueno. ¿Qué le pasó al niño?

La palabra moderna para esta condición es histérica, aunque “arrebato de ira” también se ajusta a este comportamiento. Esto puede suceder en cualquier momento, en cualquier lugar y, por lo general, en el momento más inoportuno. En momentos como este, a veces tanto el niño como el padre pierden el control. Tan pronto como desee reprimir una rabieta con una bofetada en la cara, debe comprender con qué tipo de rabieta está lidiando.

Se divide en dos tipos principales:

  • el niño trabaja demasiado, tiene hambre o está enfermo;

  • comprueba hasta dónde puede llegar y cómo reaccionará el padre.

Evidentemente, en el primer caso, el “tratamiento” es sencillo, siempre y cuando no pierdas los estribos y le proporciones rápidamente comida, un lugar para descansar o la ayuda de un médico. Y el segundo tipo de arrebatos es en realidad una lucha por la superioridad y requiere una respuesta más flexible. Porque la histeria es una forma desagradable pero asequible para que un niño intente cambiar una situación en la que se siente impotente.

A primera vista, el niño está gritando, generalmente debido a un osito de peluche o una dulzura inaccesible, pero de hecho, está probando límites. ¿Qué tan lejos puede llegar? Si le compra lo que quiere, el niño aprenderá a conseguir lo que quiere de esa manera.

Por lo tanto, es mejor seguir los 10 consejos de la doctora y maestra italiana, Maria Montessori.

1. No intente lidiar con la histeria frente al público. Lleve al niño a un lugar donde esté solo.

2. No lo toques mientras esté en medio de la histeria; trata de distraerlo con un juego o con la promesa de “algo interesante”.

3. Si la táctica anterior no funciona, dé un paso atrás y deje que el niño grite.

4. Hable en un tono tranquilizador, pero hágale saber que las reglas son las que son.

5. No recurras a amenazas y castigos. Cuando un niño no está solo, solo agrava la crisis emocional.

6. No intente avergonzar al niño o burlarse de su comportamiento. Este será un mal ejemplo para él.

7. Para evitar las rabietas, hable sobre lo que le espera y siga el plan: el niño está más tranquilo cuando conoce el “programa”.

8. Cree situaciones en las que pueda elegir.

9. Fomentar su autonomía e independencia. Esto lo hará sentir como un adulto.

10. Prohíba estrictamente las cosas importantes: actividades nocivas para la salud o peligro de causar demasiado daño.

Elena, madressueltas.es

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