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Acoso escolar: aún queda camino por recorrer

Acoso escolar: aún queda camino por recorrer

Hoy se celebra el día contra el acoso escolar. Un problema que no debería existir.

 

A todos nos preocupa este tema sobremanera. Mandamos a nuestros hijos al colegio, pensando que se sentirán seguros, que estarán con sus amigos y que podrán sentirse bien siendo ellos mismos. Pero para muchos niños esto no es así. Para ellos, la escuela es un sitio donde deben esconderse, intentar pasar desapercibidos, porque son víctimas de sus propios compañeros, que día tras día los insultan, les dan empujones, los hacen sentir como si no fueran nada.

 

 

Todo este acoso al que son sometidos hace que estos niños cambien su forma de ser, que el rendimiento académico baje y que finalmente se sientan lo peor de la sociedad. Llegando incluso a atentar contra su vida. Como padres, está en nuestra mano que haya un cambio drástico en todo esto. Somos sus referentes y desde que nacen imitan todo aquello que ven y escuchan.

La educación en casa es importante

 

Por ello, somos los primeros, que con la educación que les damos, debemos enseñarles que nadie es mejor que nadie por tener más o menos cosas, ser más alto, el color de la piel o su orientación sexual. No todos estamos cortados por el mismo patrón y por ello, cada niño será diferente y nosotros en casa debemos enseñar que esas diferencias no son malas. Simplemente son diferencias.

 

El segundo paso debe estar en el centro académico. En los profesores, sus clases y en saber y conocer a sus alumnos. No mirar hacia otro lado o por no querer un escándalo dejar que pasen estas cosas.

 

Mi hija es diferente al resto de niñas de su clase. Le gusta estar con niños, lleva el pelo corto, nunca se pone vestidos y es por decisión propia. Cuando le preguntas te dice que ella está más a gusto de esa manera. Un día, llegó triste y queriendo que le creciera el pelo, hablando con ella, nos dimos cuenta de que una niña de su clase le dijo que no quería jugar con ella porque llevaba el pelo como un niño. Algunos diréis, va, es cosa de niños, no pasa nada. Pues no, no es así. Este es el primer paso de muchos malos pasos si no se corta de raíz y por ello, nosotros hablamos con el centro escolar y la profesora, la que por su parte nos dijo que en las actividades del día iban a hablar sobre las diferencias y que no hay problema con ella. Que no se puede discriminar porque la otra persona sea diferente a ti. Pero igual que ese día luchamos por ella y vimos que eso no podía pasar, el día que vino diciendo que ella y sus amigos se habían reído de un niño porque llevaba una camiseta rosa y el rosa es de niñas, en casa le enseñamos lo equivocada que estaba y al día siguiente, al llegar al colegio le pidió perdón a ese niño. Los colores no tienen sexo. Son colores y podemos llevar el que queramos. Si ella se ríe porque un niño lleva rosa, que es de niñas, ella no podría llevar azul porque es de niños y es su color favorito. Preguntando, porque preguntar y hablar con ellos es muy importante, nos contó que uno del grupo tiene un hermano que siempre decía eso.

 

 

Experiencia personal

 

Como persona que acosaron en el cole durante tres años, tengo miedo. Miedo a que mi pequeña pase por eso. Miedo a que se sienta como me sentí yo y por ello, en casa tenemos la firme idea de enseñarle ciertos valores a la peque. Valores como el de defenderse ante los acosadores. El saber que siempre nos tendrá ahí para lo que necesite. Nosotros no la juzgaremos, la ayudaremos. Que ayude a los débiles para que no se sientan solos. A que las diferencias no son malas. Los micromachismos a los que nos acostumbraron de pequeños tampoco tienen cabida en nuestro hogar.

 

No sé si alguien ha visto la serie, por trece razones. Serie de Netflix que recomiendo encarecidamente. Donde la protagonista da 13 razones. 13 momentos en los que se sintió sola, vilipendiada, mal consigo misma,… Y me destrozaba al ver que la familia no sabía nada.

 

Claro que nuestros hijos nos guardarán algún secreto, pero deben saber que en casa están a salvo que a nosotros, sus padres, nos pueden contar lo que sea.

 

Antes, el acoso, era en el colegio. Recuerdo que mi día a día era intentar pasar desapercibida para no recibir ningún insulto, aunque era casi imposible. Los chicos se metían conmigo porque tenía sobrepeso y las niñas no querían jugar conmigo porque me había desarrollado antes que ellas. Pero cuando salía de allí a las cinco de la tarde y podía descansar de los insultos y de las malas maneras. Otros niños acosados respiraba tranquilos porque podían estar tranquilo sin empujones, tocamientos,…

 

Pero hoy día nuestros hijos están más expuestos. Nuestros hijos tienen las redes sociales, tienen móviles y tienen más libertad. Por ello debemos ir con cabeza. Los adultos debemos poner límites, nosotros debemos enseñarles a ser mejores personas y ver que con el acoso, con el miedo, no se llega a ninguna parte.

 

 

Madres sueltas contra el acoso escolar

 

Queda mucho camino por recorrer. El acoso está a la orden del día. Y hoy, 2 de mayo, Madres Sueltas se une al día mundial contra el acoso escolar.

 

 

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